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Virginia
Henley ,hace gala, en su obra publicada en
castellano, de una desaforada imaginación
y de pocas inhibiciones a la hora de relatar y
ensalzar la intimidad amorosa.
Pero
hay mucho mas que prosa ágil y mucha imaginación.
Hay, sobre todo,
profundos conocimientos históricos que
le permiten abordar escenarios que van desde la
Antigüedad Clásica hasta la época de la
Regencia británica con absoluta comodidad y
solvencia.
Y
lo valioso de este conocimiento es que Henley lo
pone al servicio de la narración, sin
pretensiones exhibicionistas. Ella esboza en
pocos y nítidos brochazos el trasfondo histórico
de sus argumentos. Argumentos que, por otro
lado, derrochan creatividad y fantasía, sin
desdeñar algún que otro toque de magia o
paranormalidad.
Finalmente,
lo que nos mantiene interesados y expectantes,
es que todas
las cualidades que hemos
mencionado se unen en un relato consistente,
claro y ordenado, que pese a entrelazar
conflictos de diversos tipos (familiares, políticos
raciales, sociales) nunca pierde de vista su
objetivo principal : contarnos una buena
historia de amor. |